jueves, 26 de julio de 2018

Érase el Hogar III

Las cuerdas de mi hogar hace ya muchos años que se rompieron. 
Pero las raíces eran fuertes. Es inevitable querer a tu sangre.
Los gorriones nunca se fueron por mucho que sopló el aire.
No cualquier otro pájara. Gorriones pequeños y nobles…
Porque así me llamabas tu abuelo.


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